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Stealthing: la nueva tendencia macabra

stealthing

La violación es un delito duramente condenado para quienes la practiquen. Las noticias de actualidad vienen marcadas por numerosos casos de violación y abusos sexuales, tanto a hombres como a mujeres, aunque son más frecuentes en el segundo caso.

El stealthing, la peligrosa práctica de quitarse el preservativo durante el coito sin consentimiento de la pareja tiene una condena pionera. La Corte Criminal de Lausana en Suiza dictó a principios de año una condena de 47 años y 12 meses de prisión a un hombre francés por practicar esta acción. Este tipo de delitos se considera como una acto de violación, ya que la otra parte espera que esté utilizando el preservativo cuando no es así.

La víctima del caso, una mujer suiza que conoció al condenado a través de una app móvil, se dio cuenta tras finalizar el acto sexual de que se había quitado el preservativo sin su consentimiento, una acción que puede conllevar a graves problemas de salud o bien, embarazos no deseados.

En nuestro país, esta macabra actuación sí que está considerada por el Código Penal como una forma de abuso sexual tal y como recoge la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre al no ser una práctica consentida. Concretamente el artículo 181 del Capítulo II del Título VII del Libro II del Código Penal especifica lo siguiente: <<El que, sin violencia o intimidación y sin que medie consentimiento, realizare actos que atenten contra la libertad o indemnidad sexual de otra persona, será castigado, como responsable de abuso sexual, con la pena de prisión de uno a tres años o multa de dieciocho a veinticuatro meses>>.

Esta acción sexual machista está cobrando nuevas víctimas cada día y ha sido objeto de estudio en un informe publicado en el Columbia Journal of Gender and Law por Alexandra Brodsky en el que argumenta que esta práctica sexual debe tratarse como una agresión sexual. Este tipo de actuaciones han tenido lugar tanto en parejas heterosexuales como homosexuales.

Hay que tener sumo cuidado con quién conocemos a través de las redes sociales y las múltiples app de los móviles, puesto que la vida puede dar un vuelco total. No son únicamente las posibles consecuencias físicas que pueden devenirse de tal atrocidad, sino que también hay que tener en cuenta las psicológicas. Cabe recordar que el enemigo puede estar en cualquier parte, incluso puede esconderse detrás de una pantalla.

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